No puedo evitar pensar o sentirme sustituido por otra persona, y que él no tuviera dos pares de cojones para admitirlo en su momento.
Ahora cuando me habla es como si no hubiera sucedido nada entre los dos y a veces se hace extraño.
También pienso en el otro, pues creo que tarde o temprano se dará cuenta de cómo es de verdad el innombrable y lo pasará mal, muy mal.
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