domingo, 27 de enero de 2019

Te abro mi corazón

Déjame que te abra mi corazón y te cuente mis sentimientos hacia ese chico que me gusta pero que es inalcanzable, al menos para mí.

Lo conocí a principios de 2016 y  enseguida me atrajo muchísimo, sin conocerle, sin importarme que fuera guapo o feo, gordo o delgado, calvo o con pelos, me daba igual. Él era, y es, mi antiimagen, la persona que anhelaba llegar a ser y que nunca fui. Un chico con muchísimos amigos (que ojo, igual la palabra amigo puede llegar a confundirte, pongalámosle conocidos), salía por ahí, charlaba, era abierto, patinaba (tengo unas ganas enorme de aprender). Es el chico que busco, pensé, pero nada, para mí no tenía ojos (ni tendrá).  Resumiendo la historia: zorreó con el chico con el que yo estaba liado, ese chico le hizo el vacío y fin. Tuve que aguantar mucho hasta decidir ponerme en manos de un psicóloga porque en ese momento tenía muchos frentes abiertos y un conflicto de emociones. Tuve que ver de él cosas que no debía de ver pero bueno, ahí está y maldigo mi memoria que cada vez que habla de algún tema subido de tono tengo que imaginarme esa imagen.

Hubo una desconexión con él, pues desapareció, pero nunca se fue de mi mente. Lo echaba de menos, quería saber más de él y no sabía cómo, así que de vez en cuando le escribía para ver cómo estaba y ya está
-"cómo estás?"
- "Muy bien y tú?"
-"Bien....[te echo de menos]"

Espero que te des cuenta que todo lo que ponga entre corchetes es lo que hubiera dicho pero no me atreví.

Y luego, después de sesiones y sesiones de psicólogo le escribí un mensaje pidiéndole perdón por lo que el otro chico le hizo, pues me sentí participe de lo mal que lo tratamos.

Aquí marcará un antes y un después, porque es a partir de entonces cuando empezamos a hablar más....hasta ahora.

Él me abrió una puerta que antes estaba cerrada, empezó a confiarme cosas, empezó a contarme intimidades que, a mi parecer, no se cuentan a cualquiera fuera de tu círculo de amistades, por así decirlo. Yo estaba en una nube, pero por otro lado sabía que eso no debía de ser bueno, porque yo soy mi propio enemigo y sabía que aquello iba a terminar (demasiadas cosas me contaba) y yo lo iba a echar de menos. Y ese día llegó, él se rayó, yo le pregunté y me dijo que demasiadas cosas me había contado, que mucho se había abierto a mí y que eso debía de acabarse. Básicamente se arrepentía de aquello (¿Por qué me suena esta historia?)

Y hasta ahora, sigue habiendo confianza pero sí que cambió algo con respecto al principio.

Él es muy buena persona, muy humilde, muy bonachón y he aprendido varias cosas con él. He aprendido a no preguntarle nada de su vida, cuando él quiera las contará, así que el gusanillo de la curiosidad con él lo guardo, porque se que si quiere contarlo, lo contará. También he aprendido a gestionar ciertos comentarios y/o actitudes que según él pueden llegar a ser contraproducentes.

"Se agobia demasiado Ismael, déjale en paz", "le llamo o no le llamo? Se enfadará conmigo si lo hago","quiero estar todo el día hablando con él, pero me va a mandar a la mierda" a ese punto he llegado, y lo comprendo. ¿Quién en su sano juicio quiere a alguien como a mí?

Y hay algunas cosas que no soporto y que me guardo, por ejemplo, comentarios del tipo "estoy conociendo a tal persona", "me han propuesto tal cosa" me hacen sentir mal, porque sé que está persona es inalcanzable para mí. Qué si, que me gusta que aún guarde esa confianza y me meta entre las personas a las que se lo cuenta, pero realmente lo paso mal.

Si viera este blog me diría que cuánto drama hay aquí, pero es mi drama y necesito contárselo a alguien.

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